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La Unión Europea: un campo de minas para las blue chip tecnológicas (Ley antimonopolio)

Las empresas estadounidenses cuya actividad se centra en el mercado tecnológico se han visto recientemente envueltas en una auténtica batalla legal por parte de Europa, que se vuelve cada vez más proteccionista en relación con su propio desarrollo en el mundo de la tecnología. De este modo, los cuatro titanes de la Red (Google, Amazon, Facebook y Apple) son el objetivo principal de la ofensiva llevada a cabo por los legisladores europeos.

Dicha ofensiva, además de centrarse en las leyes antimonopolio, lo hace también en aspectos relacionados con la libre competencia, las políticas de privacidad o el pago de impuestos. Esta batalla legal emprendida por Europa no es únicamente de índole económica sino que afecta a otros aspectos como la privacidad y la protección de datos.

Hace apenas dos semanas la Comunidad Europea acusaba a la compañía Google de un abuso de posición dominante sustentada en la consideración de que el buscador favorece sus productos en las búsquedas en Internet. Del mismo modo anunciaba una investigación antimonopolio contra su sistema operativo para móviles, Android.  Esta conducta, a ojos de la CE, infringe las normas antimonopolio de la UE porque reprime la competencia y perjudica a los consumidores, del mismo modo que obliga a los anunciantes a usar sus servicios y herramientas para contratar anuncios y así no verse perjudicados por la supuesta política llevada a cabo por Google.

El comisario europeo responsable de la política digital, Günther Oettinger, declaraba a finales del año 2014 que “es necesario sustituir los actuales buscadores […] Nuestros negocios online dependen actualmente de demasiados actores que no son comunitarios, y esto debe cambiar”.

Por otro lado existen diferentes países de Europa que, al margen de esta iniciativa de la CE, estudian la apertura de nuevos frentes en contra las citadas empresas; un ejemplo reciente es la existencia de una acción colectiva de 5 países (entre los que se encuentra España) contra Facebook en relación a la protección de la privacidad de los usuarios, ya que en esta materia aplica la normativa de EEUU que es más permisiva que la europea.

Por su parte, Reino Unido anuncia un nuevo impuesto que gravará con un 25% los beneficios de multinacionales como la citada o Amazon, las cuales desvían sus ganancias a otros países para aprovecharse de coyunturas fiscales más favorables.

Microsoft no quiere dejar pasar la oportunidad y exige a Bruselas medidas contundentes, y por ende, que se le apliquen a Google las mismas leyes que en su día les aplicaron a ellos, a tenor de los dispuesto en el artículo 102 del Tratado de la UE, el cual regula la normativa antimonopolio. (Será incompatible con el mercado interior y quedará prohibida, en la medida en que pueda afectar al comercio entre los Estados miembros, la explotación abusiva, por parte de una o más empresas, de una posición dominante en el mercado interior o en una parte sustancial del mismo”).

Esta reciente ofensiva contra la gran compañía con sede en Montain View, California, puede ser muy peligrosa ya que puede conllevar sanciones multimillonarias que alcanzarían casi los 5.700 millones de euros, lo que se transcribe en un 10% de su facturación mundial. Google por su parte ha definido como absolutamente falsas estas acusaciones alegando que el público puede encontrar información por numerosas vías, si bien, su sistema de búsqueda es el más utilizado. Por el momento el Parlamento Europeo aprobó a finales de 2014 una resolución política, no vinculante, en la que se alentaba a la Comisión Europea a “dividir los servicios de Google y otras compañías en internet para acabar con abusos de posición dominante”. Si esto fuera ejecutado finalmente por parte de la CE, Google se vería escindido de la parte que se encarga de controlar la publicidad de la compañía, que viene a ser su mayor fuente de ingresos.

 

Navas & Cusí Abogados.