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Se decreta la nulidad de la contratación de unas participaciones preferentes realizadas por un experto inversor, representado antes los juzgados por Navas & Cusí

Se decreta la nulidad de la contratación de unas participaciones preferentes realizadas por un experto inversor, representado antes los juzgados por Navas & Cusí
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La usuaria afectada suscribió con Bankinter —a través de su hijo, en condición de apoderado— participaciones preferentes del banco islandés Landsbanki, cuya nacionalización le impidió recuperar el dinero invertido: 24.000 euros. Ahora, un juzgado de Castellón le ha dado la razón obligando a la entidad financiera a indemnizar por daños y perjuicios a la mujer devolviéndole la cantidad que tenía en preferentes.
El auto judicial, el primero de estas características en Castellón, es demoledor al calificar el contrato firmado entre el hijo de la demandante y la entidad financiera como “documento oscuro, que no identifica debidamente el instrumento que se adquiere”.
Asesorada por el bufete de abogados Navas & Cusí, especializado en derecho bancario y financiero, la afectada y su hijo presentaron una demanda en la que solicitaron la nulidad contractual e indemnización por daños y perjuicios, así como la devolución del importe depositado (24.000 euros) en la entidad Bankinter.
El argumento de la defensa se centraba en que la entidad financiera Bankinter no facilitó a la afectada, de “perfil conservador y que buscaba un producto sin riesgo“, el folleto de la Ley del Mercado Nacional de Valores ni se le dio explicación alguna de esta compleja operación financiera, de forma que sólo una vez nacionalizado Landsbanki, Bankinter le proporcionó información.
El abogado de la demandante, Juan Ignacio Navas, socio-director del bufete Navas & Cusí, alegó que la afectada “contrató un producto de riesgo confiando en la entidad crediticia, no pudiendo evaluar ni digerir lo que contrataba”. Entiende la acusación que Bankinter “había incumplido el deber de mantener permanentemente informada a su cliente“.
El juez responsable del proceso entiende en su auto que el banco se “limitó a comercializar el producto sin aconsejar al cliente debido por tanto descartarse cualquier figura contractual que implique asesoramiento, ya que no consta que Bankinter asumiese tales funciones”.
También considera el juzgado que, pese a que la demandante intervino asesorada por su hijo, debe ser calificada como “cliente minorista en cuanto a su perfil inversor, ostentando además la condición de consumidora y, por tanto, merecedora de la máxima protección“.
>Notícia publicada en El Mundo