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Éxito de Navas & Cusí en la defensa de los afectados por SWAP

Éxito de Navas & Cusí en la defensa de los afectados por SWAP
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Un juzgado de Tarragona ha prohibido cautelarmente a una importante entidad bancaria que siga cobrando a un cliente la cobertura que contrató en 2008 para defenderse de la subida de tipos.

El despacho Navas & Cusí ha asesorado a la empresa demandante y ha conseguido que el banco no pueda girar cargos contra ésta hasta que el juez resuelva el proceso, lo que podría tardar más de un año. «Es una medida excepcional, una protección adicional. Paraliza el funcionamiento de la permuta financiera», indicó el abogado Juan Ignacio Navas a la prensa.

Según el auto, recogido por la Agencia EFE y el diario Expansión, El Mundo o Cinco Días, entre otros medios, la empresa está en peligro de entrar en mora procesal, ya que «debe satisfacer periódicamente cantidades elevadas cuyo pago podrían situarle en una situación de pérdida económica relevante».

Por su parte, el tribunal ha rechazado la defensa de la entidad bancaria, que argumentaba que la situación había sido «largamente consentida» por la compañía.

Además, y como se ha anticipado anteriormente, el mismo Juzgado de Primera Instancia nº 1 de Amposta ha dictado Sentencia en fecha 14 de Octubre de 2010 en el procedimiento principal acordando la nulidad de las permutas financieras suscritas por la empresa constituida como una sociedad anónima, siendo por tanto un hito al tratarse de la Primera Sentencia a favor de una Sociedad Anónima dictada en España.

En la Sentencia se establece claramente:

  • El contrato Marco de Operaciones Financieras es un contrato de adhesión ya que establece: “Una lectura meramente superficial del contrato marco nos permite advertir que se trata de un contrato de adhesión, de los habitualmente utilizados por las entidades bancarias, siendo que no ha sido negociado individualmente por el cliente pudiendo éste participar en su redacción o introducir modificaciones en algunas de las cláusulas”.
  • Falta de la firma de los clientes en las páginas del Contrato Marco de Operaciones Financieras y en las sucesivas Confirmaciones, ya que establece: “Por otro lado debe tenerse en cuenta que el contrato marco, al igual que las sucesivas confirmaciones, aparecen firmadas por el cliente exclusivamente en la última hoja, siendo por ello el resto de hojas perfectamente intercambiables”.
  • Falta de información por parte de la entidad bancaria de los riesgos de la operación ya que establece: “Ni de la lectura del contrato marco, ni de la lectura de las confirmaciones aparece de forma clara un apartado destinado al “riesgo” que pueden comportar este tipo de operaciones, pues la única referencia a la existencia de un posible riesgo es la cláusula genérica general que aparece tanto en el contrato marco como en las sucesivas confirmaciones. Se trata ésta de una cláusula genérica, de las habitualmente contenidas en los contratos de adhesión, y que implican una exoneración de responsabilidad para la parte que unilateralmente ha redactado el contrato; por otro lado, tampoco la referencia genérica de riesgos se contiene en la cláusula puede ser interpretada como una previsión expresa de tales riesgos en el contrato, pues la cláusula no especifica en ningún momento los específicos riesgos que pudieran derivarse de los contratos de permuta financiera suscritos por la actora”.
  • Falta de la debida información acerca de la evolución de los tipos de interés por parte de la entidad bancaria, ya que establece: “Tampoco se contienen ni en el contrato marco ni en las sucesivas confirmaciones, a pesar de tratarse de un tipo de operación destinada a ofrecer cobertura frente a las eventuales fluctuaciones de los tipos de interés, ejemplo alguno basado en las dos posibles hipótesis (subida de interés o bajada de interés) ante las que pueda encontrarse el cliente durante la vida del contrato, de modo que pudiera fácilmente advertir que, ante una eventual bajada de interés, las cancelaciones le serían perjudiciales”.
  • Carencia de explicación por parte de la entidad bancaria sobre cálculo de las liquidaciones o del precio de cancelación, ya que establece: “Finalmente tampoco aparece en los contratos previsión alguna relativa a las futuras liquidaciones o al cálculo de las cancelaciones que pueda tener lugar, acompañadas de supuestos prácticos ilustrativos, de modo que la aquí actora difícilmente podía deducir de la lectura del contrato que la cancelación de las permutas pudiera llegar a comportarle un resultado negativo”.
  • Carencia de información por parte de la entidad bancaria de la tendencia del mercado respecto a los intereses, ya que establece: “Cabe destacar que ni el contrato marco ni en as confirmaciones aparece alusión alguna a la tendencia del mercado en cuanto a los intereses, según ésta sea bajista o alcista, información sumamente relevante para un cliente que contrata un producto destinado a protegerse, precisamente, contra las fluctuaciones de los tipos de interés”.
  • Importancia del Factor Confianza, ya que quedó acreditada que debido a la confianza depositada por los clientes en la entidad bancaria creyeron las explicación dadas por el Director de la Oficina y suscribieron los productos, ya que establece: “El factor confianza desempeña también un papel notable en la formación del error, acentuando su carácter inexcusable, hasta el punto de poder afirmar que la formación del consentimiento viciado en la actora tiene su antecedente directo en la actuación negligente de la demandada quien, aún sabiendo que la actora confiará firmemente en su recomendaciones, le ofrece un producto no recomendable para ella y sin advertirle de los eventuales perjuicios que el mismo puede reportarle”.
  • No prospera la teoría de los actos propios argumentado por la entidad bancaria, ya que establece: “Finalmente tampoco puede argüirse, como pretende la demandada, que la actora sólo manifestó sus quejas ante el producto adquirido cuando las liquidaciones les fueron negativas pues, si bien ello ciertamente es así, no es menos cierto que esta actitud es perfectamente comprensible. Así el hecho de que las liquidaciones les fueran favorables respondía a las expectativas que los clientes tenían del producto, y que eran las que la entidad bancaria les había trasladado. No es hasta que el producto evoluciona de forma distinta a la prevista que los actores reaccionan, puesto que si algo les quedó claro de las distintas explicaciones ofrecidas por el Banco es que las referidas permutas no podían comportar riesgo alguno, siendo comprensible su reacción inmediata cuando este riesgo comenzó a materializarse“.

En resumidas cuentas, la Sentencia declara probado que la demandada no informó a la actora de forma fehaciente del concreto riesgo que podía derivarse de estos contratos, su vinculación directa con las subidas y bajadas del euribor, y sobre todo, la tendencia del euribor en la fecha de la firma del contrato

Ello a su vez agrava el comportamiento de la demandada, quien sabedora de que asumía un rol asesor para la actora, debería haber extremado su celo en las explicaciones ofrecidas al cliente, máxime cuando la iniciativa de la propuesta emergió del propio Banco.

Por todo ello, la Sentencia acordó la nulidad del Contrato Marco de Operaciones Financieras así como de las sucesivas confirmaciones, acordando la devolución por parte de la entidad bancaria de las cantidades abonadas y pagadas a la empresa más los intereses legales correspondientes.

Al margen de las citadas resoluciones, el despacho ha obtenido otras muchas resoluciones favorables, como son:

  • Auto nº 716/10 del Juzgado de Primera Instancia nº 2 de Torrejón de Ardoz de fecha 5 de Octubre de 2010 por el que estimaba cautelarmente la medida solicitada consistente en la suspensión de un contrato swap de una empresa con Banco Santander.

Para estimar la medida cautelar consistente en la suspensión del contrato de cobertura de tipos de interés, el Juzgado entendió que se había acreditado la concurrencia de los tres requisitos exigidos para estimar una medida cautelar: apariencia de buen derecho, peligro de mora procesal y prestación de caución, es decir, entendió que de la prueba documental aportada y los hechos expuestos, la empresa tenía un derecho a reclamar la nulidad del contrato de permuta financiera de tipo de interés por haber sido mal informada y asesorada en la fase precontractual por la entidad bancaria, por lo que si no se suspendía el contrato durante la tramitación del procedimiento judicial, la carga económica de las liquidaciones del swap podría peligrar la continuidad de la empresa, acordándose en consecuencia la suspensión hasta que se dictara resolución definitiva en el procedimiento principal.

El Auto estableció:

“.. que el material obrante en autos justifica, provisional e indiciariamente, una posible nulidad del contrato de permuta financiera suscrito por la actora con Banco Santander que satisface las exigencias de apariencia de buen derecho.”

“No consta que la entidad financiera entregara al actor la totalidad de la documentación, que ha sido aportada a los autos por Banco Santander, pero no aparece firmada por el Sr. García, y lo que es más importante, tampoco resulta acreditado que llevara a cado su obligación de información previa al cliente.

De otro lado, que el Sr. García, administrador único de la mercantil actora, sea cliente habitual de la entidad demanda, y tenga suscritos contratos diversos no autoriza para calificarle de inversor experimentado, de manera que pueda presumirse que conociese de antemano las condiciones de contratación que nos ocupan, máxime teniendo a la vista la farragosa y técnica redacción del contrato, que cuando menos, aconseja la falta de claridad proscrita por la Ley 26/1984 de 19 de julio, general para la Defensa de Consumidores y Usuarios, Más bien, vista la coincidencia temporal en la suscripción de los contratos, pues tanto la póliza de crédito como el contrato de permuta aparecen suscritos en fecha 13 de Junio de 2008, cabe deducir una vinculación entre ambos, que invita, cuanto menos a sospechar, que muy probablemente el Sr. García contrató en la creencia de estar suscribiendo un contrato de seguro de tipos de interés. Motivos bastantes para provisionalmente, vislumbrar un consentimiento viciado a efectos de mostrar voluntad contractual precisa para la validez del contrato.

Respecto al periculum in mora establece: “El perjuicio de soportar los efectos adversos que con el pleito pretende evitar, cual ocurre en autos en que en definitiva lo que se trata de evitar es que, existiendo una pretensión fundada en derecho y que en el juicio provisional del fundamento de la pretensión de la actora ha sido favorable, tal y como prevé el art. 728.2 LEC, la actora se vea abocada a tener que hacer frente a los pagos previstos, lo cual indudablemente supone un perjuicio que, de no adoptarse las medidas solicitadas, se generaría a la actora y que no sería reparado por la demandada en forma alguna  con la devolución de lo abonado, ya que el esfuerzo económico que representa el abono periódico de los plazos previstos sería un perjuicio que con la simple restitución de lo percibido no se vería resarcido”.

En el mismo sentido, fue dictado:

  • Auto nº 652/2010 de fecha 17 de Junio de 2010 por el Juzgado de Primera Instancia nº 7 de Sabadell en el que se acuerda la estimación de la medida cautelar solicitada por la sociedad actora consistente en la suspensión cautelar de la vigencia del contrato de cobertura de tipos de interés de fecha 30 de Junio de 2008 de Caixa Penedés al considerar:

“En el presente caso, analizando las argumentaciones ofrecidas por la parte actora, y especialmente los documentos en los que se apoyan las mismas, y sin que ello suponga prejuzgar la cuestión debatida en el fondo del procedimiento ordinario entablado, el Juzgador considera que se cumplen todos y cada uno de los requisitos anteriormente mencionadas para el triunfo de la acción ejercitada, en cuanto la apariencia de buen derecho viene justificada por la existencia de un contrato denominado “cobertura de tipos de interés” de extrema complejidad y respecto del cual no puede constatarse que los representante de la demandante fueran plenamente conscientes de las consecuencias del mismo.

“El periculum in mora viene determinado no por la posible insolvencia de la demandada sino por el hecho de poder quedar comprometida la situación económica de la actora. Ha quedado acreditado que la actora ha tenido que asumir el pago de cuotas de 5002 €, 8253,20€, 9465,78€ y la última de 10114,89€ cuotas a las que no ha podido hacer frente y que han determinado su entrada en los ficheros de morosos”.

Para mayor información pueden consultar en diarios económicos de tirada nacional como Cinco Días, Expansión y El Economista así como también a través de la Agencia EFE.