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La garantía hipotecaria

Los préstamos hipotecarios suelen incorporar lo que se denomina “garantía hipotecaria”.

Las garantías del préstamo suelen ser los inmuebles que se adquieren con el préstamo hipotecario. No obstante, las entidades no suelen tener nunca suficiente, y para garantizar su posición, solicitan al deudor principal que intervenga no solamente con esta garantía sino también con todo su patrimonio; es decir, la responsabilidad ilimitada que fija el artículo 1911 del Código Civil español.

Ello significa que no solamente, en caso de impago, nos pueden llegar a quitar la vivienda donde residimos, sino también puede afectar al resto de patrimonio que tiene el deudor principal: otras propiedades, coche, nomina, etc.
Pues bien, en determinados casos, esta cláusula de aval o afianzamiento del deudor principal puede declararse abusiva, si ha existido un desequilibrio entre las partes.

Garantía o aval personal

No obstante, en los préstamos también se añade lo que se denomina “garantía o aval personal”. Es decir, que en el eventual caso de que se dejara de abonar el préstamo hipotecario, la entidad financiera podría ejecutar el préstamo, quedarse con la vivienda (“adjudicarse la garantía”) y además reclamarse – en el peor de los casos- deuda pendiente al deudor.

Lo anterior, dadas unas circunstancias en concreto, daría lugar a apreciar la abusividad de la nulidad de aval por existir una sobre garantía en el préstamo, condenando de por vida a la exclusión social al deudor hipotecario, que será perseguido por una deuda que, a todas luce, resulta abusiva y desproporcionada.

¿Qué posibles soluciones existen para conseguir la nulidad de avales personales?

Existen dos procedimientos que pueden instarse para conseguir la nulidad de avales personales, dependiendo del caso concreto.
Desde Navas & Cusí Abogados somos partidarios de poder aplicar, en un primer lugar, la Ley de Segunda Oportunidad.

Para ello, hacen falta ver si concurren todos los requisitos para que le pueda ser aplicada al deudor hipotecario la Ley de Segunda oportunidad. De ser aplicable, se instaría un concurso de acreedores de persona física, con posibilidad de exoneración de gran parte de la deuda pendiente.

En caso de no ser posible y aplicables las condiciones de la Ley de segunda oportunidad, una segunda vía –y no por ello menos eficaz- es presentar, previo análisis de la documentación de cada caso, una Demanda solicitando la nulidad de aval por existir una sobregarantía en el préstamo hipotecario.
Existen ya sentencias en las que se declara que, si la entidad financiera ha actuado con abuso de derecho, mala fe y con abuso de su posición dominante, se puede decretar la nulidad.

El efecto de una sentencia favorable es la nulidad del aval personal, y por tanto el deudor personal deja de responder con sus bienes presentes y futuros por la deuda pendiente tras la adjudicación del bien en garantía hipotecaria.
Navas & Cusí, despacho de abogados especialista en derecho bancario. Contáctenos para informarse sobre la nulidad de avales personales.