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Cómo dejar de ser avalista

En los últimos años, referente al Derecho Bancario, ha sido muy habitual que los Tribunales dictaran sentencias declarando la nulidad de las cláusulas insertas en los contratos de préstamos, por considerarlas abusivas. Entre ellas destacamos la cláusula suelo; de gastos; de intereses moratorios; de reclamación de posiciones deudoras vencidas; de afianzamiento; y de cesión del crédito sin notificación al prestatario.

En este caso queremos hablar de cómo dejar de ser avalista de un préstamo hipotecario, y evitar así que el banco pueda ejecutar el préstamo contra los avalistas si el deudor ha dejado de pagar.

Derechos del avalista hipotecario

Es muy habitual que, a la hora de suscribir un préstamo hipotecario para la adquisición de la vivienda principal, la entidad bancaria acreedora solicite más garantías además del inmueble hipotecado, lo cual resulta en muchos casos desproporcionadas. En concreto, resulta frecuente que la entidad exija introducir en el préstamo a los padres de los deudores principales como avalistas de su hipoteca, así como de otros parientes o personas cercanas a los mismos.

Cuando un consumidor medio firma un aval o garantía, lo lógico es que crea que está suscribiendo una fianza por la que solo responderá de la deuda en el caso de que no lo hiciera el deudor principal. Pero el problema está cuando se constituye una fianza solidaria, que es el afianzamiento más habitual que impone la entidad, por la que obliga al fiador solidario a renunciar a los beneficios de división, orden y excusión. Esta renuncia hace que el fiador deje de ser simple avalista, y se convierta en un auténtico deudor, colocándose en la misma situación que el deudor principal.

Soy avalista y el deudor no quiere pagar

Existes determinadas circunstancias, no siempre imputables a los deudores hipotecarios que les impiden hacer frente a su cuota en determinados momentos de la vida del préstamo, llevado a mucha gente a acumular varios impagos en las cuotas de su préstamo. Ello que implica que los bancos acreedores hagan efectiva la cláusula de afianzamiento o aval que hasta el momento había pasado inadvertida.

Conviene destacar que, la mayoría de escrituras de préstamo hipotecario incluyen una cláusula de afianzamiento, en la que se recoge una renuncia por parte del fiador a los derechos de orden, división y excusión. Con ello la entidad financiera está haciendo renunciar al avalista a un derecho que tiene, lo que permite al banco reclamar la cantidad total adeudada al fiador solidario como si fuese deudor principal. Este motivo es más que suficiente para iniciar las actuaciones y reclamaciones pertinentes, con el fin de que se declare la nulidad de la cláusula de afianzamiento, por ser de naturaleza abusiva.

¿Pueden embargar mi casa si yo no soy deudor?

Es posible que pueda ocurrir, pero para ello debe darse la circunstancia de ser avalista solidario y haber renunciado a los beneficios de división, excusión y orden, lo cual significa que el banco puede exigir la deuda pendiente al fiador o avalista incluso antes que al deudor. En este caso, el hecho de que la entidad financiera acabe embargando la vivienda del avalista dependerá de muchas circunstancias, pero lo importante es que, si el fiador recibe una reclamación del banco exigiéndole el pago de la deuda hipotecaria, acuda rápidamente a un profesional especializado en Derecho Bancario que pueda asesorarle, e impedir que la entidad llegue a embargar su inmueble.

Como salir de avalista de una hipoteca

El motivo fundamental por el que se solicita la nulidad por abusiva de la cláusula de aval, -que suele estar a cargo de los padres del prestatario-, es que, éstos no fueron debidamente informados por el banco, de la renuncia de derechos incluida en la cláusula, por medio de los cuales se determina que han de agotarse los bienes del deudor antes de acudir a los del fiador.

Esta cláusula, impuesta por la entidad bancaria y que no es sometida a negociación previa entre las partes, permite que no se agoten los bienes del deudor principal antes de acudir a los del fiador, quien adquiere una figura idéntica a la del deudor principal.

Las entidades financieras, suelen defenderse de las demandas de nulidad de aval, alegando que la renuncia de los beneficios por parte de los fiadores es una característica del contrato de fianza, tratándose de una cláusula usual que generalmente se suscribe en los contratos para dar una mayor garantía al afianzamiento, siendo, por tanto, una cláusula perfectamente válida, y que, además, los avalistas son siempre convenientemente informados, no encontrándonos ante una cláusula impuesta. Es por ello que, en este tipo de reclamaciones tiene especial relevancia la acreditación de la falta de transparencia en la suscripción del aval por parte de la entidad financiera.

En los últimos años, la jurisprudencia se ha manifestado favorablemente para el fiador solidario. En concreto, recientes pronunciamientos han fallado en favor de los consumidores, reiterando la obligación por parte de la entidad financiera de abordar una negociación precontractual con los fiadores, así como de ofrecer de forma comprensible información transparente, para que el prestatario y el avalista puedan conocer las consecuencias económicas de dichos pactos, siendo que en caso contrario se estaría imponiendo una doble garantía desproporcionada.

En base a ello, la forma de liberar al avalista del afianzamiento solidario sería iniciando negociaciones extracontractuales con la entidad bancaria acreedora y, de no alcanzar un acuerdo, se procedería a iniciar la vía judicial solicitando la nulidad de la cláusula de afianzamiento por ser de naturaleza abusiva.

 

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Navas & Cusí Abogados
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