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El contrato de depósito mercantil

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El contrato de depósito mercantil es un negocio jurídico que se regula en el Código Civil y el Código de Comercio. En estos contratos, por lo general una parte (depositario) recibe de otra (depositante) un bien concreto. Por tanto, nos encontramos con un contrato de carácter real ya que con la entrega de la cosa éste ya queda perfeccionado. No es precisa ninguna formalidad específica para que éste quede válidamente constituido.

Características del contrato

Las características principales para que estos contratos sean considerados como depósitos mercantiles son que el depositario sea comerciante, que las cosas comerciadas sean objeto de comercio y que el depósito sea en sí mismo una acción de tráfico mercantil, es decir, que sea de carácter remunerado. Por lo que generalmente en el negocio jurídico intervendrá un empresario que esté debidamente cualificado o especializado en recibir cosas que tenga obligación de conservar.

Elementos del contrato de depósito mercantil

Como es lógico, en este negocio jurídico hay obligaciones y derechos que asisten a ambas partes contratantes. Así, las obligaciones a las que se compromete el depositario son:

  1. La conservación de la cosa objeto de depósito que deberá devolver en el mismo estado que la reciba -y en el caso en el que el objeto tenga aumentos también los tendrá que facilitar al depositante si éste lo solicita-.
  2. Si durante el depósito el objeto sufriera daños, el depositario deberá responder por ellos siempre que se pruebe que ha habido malicia o negligencia por parte de éste en la diligencia empleada a la hora de conservar el objeto.
  3. La extinción del depósito se producirá cuando el depositante así lo establezca, y si éste quiere retirar el objeto antes de la extinción del contrato el depositario no puede negarse.
  4. El lugar de la devolución se producirá en el lugar designado en el contrato y los costes del traslado correrán a cargo del depositante, si no se hubiese fijado ningún lugar para la devolución del deposito se producirá en el lugar donde se halle la cosa depositada.

 

Por su parte, el depositante está obligado a pagar un precio a convenir con el depositario. En caso de incumplir con el pago, el depositario puede quedarse en garantía el objeto depositado hasta que no se produzca el pago del deposito o se garantice el pago del mismo mediante caución suficiente. O puede retener en prenda la cosa depositada hasta el pago completo de la factura.

Por tanto, se puede afirmar que un contrato de depósito carece de carácter mercantil cuando no concurren en ambas partes contratantes la cualidad de empresario, cuando el depósito es hecho por un empresario en un particular; y, cuando el depósito custodiado por un empresario no pertenece a su género de comercio.

Desde Navas & Cusí contamos con un equipo de abogados especialistas en Derecho Mercantil y Derecho Civil, podemos asesorarle en la negociación, redacción, modificación, revisión o resolución  de contratos de depósito mercantil. Puede contactar con nosotros mediante nuestro formulario de contacto o llamando al 915 76 11 50

 

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