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Los diferentes tipos de contratos Swap

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Por Swap o contrato de permuta financiera se entiende aquel contrato suscrito por el cliente con su entidad bancaria, por el cual pactan el intercambio de flujos monetarios. De esta forma, y durante el tiempo de vigencia que se pacte, una de las partes deberá abonar a la otra parte una liquidación cuyo importe dependerá de una serie de elementos o circunstancias, y que pueden ser una tasa de interés, el precio de determinados productos, una tasa de cambio, etc.

Jurisprudencialmente se considera un producto complejo y derivado, por lo que la entidad bancaria que lo comercialice no sólo tiene que cumplir con las obligaciones formales que la normativa de valores le impone, sino también cumplir de forma material con todos los deberes de información y diligencia para que el cliente bancario (sea consumidor o no) pueda ser conocedor de todas las características y riesgos del producto.

Swaps de tipos de interés

Uno de los swaps más comunes es el de tipos de interés. Se trata de una modalidad de permuta financiera por la cual las partes fijan un importe nominal ficticio, comúnmente llamado nocional, y que se toma como referencia o base para fijar el importe de las liquidaciones que se devenguen. De esta forma, cada una de las partes se obliga a abonar a la otra, en la periodicidad establecida, una cantidad de dinero fijada en base a un tipo de interés.

Un ejemplo típico es aquél en que el cliente bancario se obliga a pagar un tipo de interés fijo en cada uno de los vencimientos establecidos, mientras que la entidad bancaria paga un tipo de interés variable. Se trata de un producto bancario que puede suscribirse de forma autónoma e independiente, como mero producto de especulación, si bien su suscripción suele ir precedida de la firma de un contrato de préstamo hipotecario, o comercializarse en empresas que manejan un alto riesgo crediticio en forma de préstamos concedidos referenciados a un tipo de interés variable.

¿Y, en tal caso, cuál es la finalidad de este producto bancario?

Minimizar los riesgos a los que se exponen los clientes bancarios cuando se obligan a pagar en uno o varios préstamos un interés variable. De esta forma, si los tipos de interés bajan, el cliente bancario deberá abonar menor cantidad de intereses en cada una de las amortizaciones que vayan venciendo en los contratos de préstamo, si bien ocurrirá que tal bajada le repercutirá negativamente en lo que se refiere a las liquidaciones del swap. Si, por el contrario, los tipos de interés suben, ello perjudicará a los clientes en todas aquellas operaciones crediticias referenciadas a tipo de interés variable, pero en cambio le repercutirá de forma positiva en la permuta.

Es por ello que dicho tipo de contrato se suele comercializar a modo de “seguro” de cobertura frente a las hipotéticas subidas de interés. No obstante, en realidad los swaps son productos de alto riesgo y que no siempre se ajustan a las necesidades del cliente bancario. La mala praxis con la que a menudo han actuado las entidades se ha traducido en el hecho de que éstas han supeditado la concesión de préstamos a la contratación de swaps que aparejaban un alto riesgo, o lo que todavía es peor: que se comercializaran como “seguro” frente a las subidas de interés en un momento (años 2006-2008) en el que las entidades eran conocedoras de que los tipos de interés iban a descender de forma abrupta y de que, pese a que inicialmente las liquidaciones podrían ser favorables a los clientes, acabarían por poder ocasionar un importante perjuicio en concepto de liquidaciones negativas para éstos.

Pero, además, los riesgos aparejados a los swaps no sólo se limitan a las liquidaciones negativas que puedan derivarse en perjuicio del cliente bancario en el peor de los escenarios. También se materializa en los elevados costes de cancelación anticipada del swap, un extremo que las entidades bancarias suelen ocultar al “colocar” el producto bancario. Todas ellas son razones de peso por las que existen abundantes sentencias judiciales que han declarado la nulidad de dichos contratos o que hayan condenado a las entidades bancarias a indemnizar a los clientes bancarios en concepto de incumplimiento de sus obligaciones de lealtad, información y diligencia.

Con todo, también son frecuentes modalidades de swap en la que ambas partes se obliguen a pagar un tipo de interés variable: por ejemplo, Euribor a 3 meses contra Euribor a 12 meses. Sea como sea, la entidad debe informar en todo caso de los riesgos aparejados al contrato y actuar en todo momento con diligencia, con arreglo a la buena fe y con la debida transparencia bancaria.

Swaps en divisas

Otro tipo de swap al que habitualmente acuden los agentes económicos es el swap en divisas. En este caso, las partes acuerdan un intercambio de divisas (sea con referencia a un principal y/o a un interés) para cubrir el riesgo de divisas, siendo un producto que puede ser adecuado para empresas que operen con diversa tipología de divisas o que quieran cubrirse frente al siempre volátil mercado de divisas.

Otros tipos de swaps

Pese a que los swaps de tipos de interés y los swaps en divisas son los más comunes en el mercado bancario, existen otras modalidades que también conviene destacar. Una de ellas es el swap de materias primas, por el que una parte paga un precio unitario fijo por una cierta cantidad de materias primas, mientras que la otra le paga a la primera un precio variable por dichas materias.

Otro tipo de swap es el de índices bursátiles, por el que se intercambia el rendimiento del mercado del dinero por el de un mercado bursátil, de tal forma que su finalidad, más allá de la que pueda darse con una finalidad meramente especulativa, se concreta en la cobertura de los riesgos de la evolución bursátil.

En Navas & Cusí Abogados y como especialistas en derecho bancario, podemos asesorarle en cuantas cuestiones se le planteen en materia de contratación bancaria y en particular, en todo lo referente a la nulidad de contratos de permuta financiera. Póngase en contacto con nosotros rellenando nuestro formulario de contacto o llamando al 915 76 11 50

 

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