En los últimos años, los productos estructurados Phoenix Worst-of han sido uno de los instrumentos más vendidos por la banca privada, pues prometían cupones atractivos y una protección parcial del capital invertido. Sin embargo, la realidad es otra y la mayor parte de los inversores están sufriendo grandes pérdidas que no anticiparon, ni en muchos casos, les fueron explicadas de forma adecuada.
¿Qué es este producto?
Se trata de un producto estructurado que combina renta fija y derivados financieros. El inversor deposita un capital durante varios años —habitualmente entre tres y seis— vinculado a una cesta de índices o acciones. A lo largo de la vida del producto, se generan cupones periódicos condicionados a que los activos subyacentes se mantengan por encima de ciertos niveles. Si en alguna fecha de observación todos los valores están por encima del nivel inicial, el producto se cancela y recupera el dinero.
Si bien suena razonable, lo que muchos inversores no saben es que cuando firman estos productos tienen un nivel de riesgo de 5 sobre 7 y una protección de capital del 0%. No es un depósito como tal y por tanto no goza de la misma protección, puesto que, en el peor de los escenarios, el inversor puede perder toda la inversión.
El truco del “Worst-of “
En un producto Phoenix Worst-of el nivel de referencia sobre el que se calculan las barreras y el resultado final se calcula sobre el subyacente con peor desempeño y no con la media ponderada de los subyacentes ni por supuesto el mejor comportamiento de la cesta. Depende exclusivamente del valor que peor se haya comportado.
Si por ejemplo tiene una cesta con tres índices en los que uno sube un 15%, otro sube un 3%, y el tercero cae un 55%, es ese tercer índice el “Worst-of”. Es el peor de la cesta, y es el único que cuenta para calcular el resultado. Solo se recuperaría el 45% de la inversión puesto que las subidas de los otros dos índices son irrelevantes.
A esto hay que añadirle que, una vez contratado, el inversor no puede salir cuando quiere. La entidad podría facilitar un precio de recompra en condiciones de mercado, pero ese precio podría suponer pérdidas adicionales, lo que supondría dejar bloqueado el capital durante años.
¿Qué exige la CNMV?
Desde 2018, la CNMV establece una obligación respecto a este tipo de productos complejos.
– Antes de que el cliente contrate, la entidad está obligada a que éste escriba de su puño y letra “producto difícil de entender. La CNMV considera que, en general, no es conveniente para inversores minoristas”. Su finalidad es aumentar la protección del inversor minorista y así reforzar el consentimiento informado.
– El banco debe comprobar que el producto es adecuado para el perfil real de riesgo y que se haya entregado toda la documentación con antelación suficiente —no el mismo día que se firma—.
– Debe comprobar, del mismo modo, que se hayan explicado los escenarios de pérdida vinculados al mecanismo Worst-of.
Cuando esas obligaciones se cumplen solo sobre el papel, la entidad puede incurrir en responsabilidad.
¿Se puede reclamar por un producto Phoenix Worst-of?
Los productos estructurados Phoenix Worst-of concentran el riesgo en el peor valor de la cesta y pueden llegar a borrar todo el capital invertido, a menudo sin que el cliente comprendiera ese mecanismo al contratar. Por eso, contar con asesoramiento especializado desde el inicio resulta clave para valorar si hubo un defecto de información y si procede reclamar la nulidad del contrato o una indemnización.
En Navas & Cusí contamos con abogados especialistas en derecho bancario y financiero en Madrid y presencia en Barcelona, desde donde estudiamos su caso, resolvemos sus dudas y le acompañamos en cada fase del proceso. Si necesita orientación legal, puede contactar con nuestro despacho para recibir asesoramiento personalizado.


