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Los productos estructurados, son uno de los productos financieros complejos más habituales, y como en cualquier operación de inversión, es esencial conocer las características básicas del producto en que va a invertirse.

¿Qué son los productos estructurados?

Un producto estructurado es un instrumento financiero que resulta de unir dos o más instrumentos financieros. Por regla general, los productos estructurados están compuestos por un producto de renta fija  y por uno o más derivados financieros.

Los derivados financieros están referenciados a un activo, como a acciones, a tipos de cambio, a tipos de interés (como el EURIBOR o el LIBOR) o a índices bursátiles (como el IBEX, o el DAX) que está anteriormente fijado con anterioridad a la contratación del producto estructurado, que es lo que se conoce como activo subyacente.

De la evolución de este activo subyacente dependerá la ganancia o pérdida que se pueda obtener con el producto estructurado, es decir, de este activo dependerá la mayor o menor rentabilidad del estructurado financiero.

Esta rentabilidad podrá ser variable o fija, dependiendo de si el punto de análisis de la ganancia o la pérdida se fija durante la vida del mismo o en su vencimiento final.

Además, el  activo subyacente no condiciona sólo la rentabilidad de producto estructurado, sino también el plazo de vencimiento del importe invertido y, por tanto de su devolución¸ teniendo en cuenta que, suelen tener un vencimiento de entre 3 y 6 años.

Esta complejidad convierte a este tipo de producto en instrumentos financieros de un riesgo superior, si los comparamos con otros productos financieros, y es que, habrá que tener en cuenta, entre otros factores, su limitada liquidez (pues no pueden ser vendidos en el mercado secundario), que dependen de la evolución del activo subyacente del que dependen o los plazos que se fijen.

Tipología de productos estructurados

Si se toma en consideración el riesgo que implica el producto estructurado, podemos distinguir entre:

  • Por un lado, existen aquéllos en los que al inversor se le garantiza, a fecha de vencimiento, una rentabilidad mínima o, como mínimo, que recuperará el capital invertido. Ejemplo de este tipo de productos estructurados son los regulados por el Banco de España y cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos.

 

  • En el otro extremo, están los productos estructurados de riesgo, que son aquéllos que no ofrecen ninguna garantía de que, al vencimiento, el cliente vaya a recuperar el capital que hubiera invertido. En este caso, esta recuperación del capital invertido dependerá de la evolución del activo subyacente.

 

Si se toma en consideración la forma del producto estructurado, podemos distinguir entre:

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Depósitos estructurados

Son productos estructurados en los que se garantiza una rentabilidad mínima al momento de vencimiento y que ofrecen una rentabilidad mixta, es decir, que están formados por una parte fija y otra variable, que dependerá, habitualmente, de la evolución de un índice de referencia o de la cotización de determinadas acciones.

Fondos estructurados

Son aquéllos que ofrecen unas condiciones para el capital depositado en función del estado del subyacente elegido y de la fecha determinada; pudiendo estar o no garantizada una rentabilidad mínima.

Bonos estructurados

Son un instrumento financiero con un plazo fijado de antemano, en el que puede garantizarse o no esa rentabilidad mínima a su vencimiento, pero que no cuenta con la protección del Fondo de Garantía de Depósitos; por lo que, en caso de que no se hubiera garantizado ese capital a vencimiento, se podría perder capital por la propia configuración financiera del contrato pactado, y además podría perderse el capital invertido, si el emisor del producto quiebra o tiene otro tipo de problema económico.

Riesgos de los productos estructurados.

La práctica habitual es que las entidades bancarias y financieras comercialicen estos instrumentos financieros haciendo referencia a sus muchas ventajas y beneficios en relación con otros instrumentos tradicionales, como pueden ser las acciones o los bonos, por su mayor rentabilidad; pero lo cierto es que también tiene que tenerse en cuenta el riesgo que supone la contratación de dichos productos, pues esa rentabilidad dependerá de la combinación de productos que la propia entidad ofrezca.

Reclamación por falta de información

La complejidad y riesgos que comportan los productos estructurados obligan a las entidades bancarias y financieras que los ofrecen a tener en valorar el perfil del inversor, para asegurarse de que sea adecuado a sus necesidades inversoras y a sus intereses, debiendo proporcionar una información clara, veraz y transparente que permita conocer al cliente el producto que está adquiriendo.

En el caso de que no sea así, es decir, en el caso de que la información no sea transparente y no se hayan cumplido con las exigencias de información, el inversor podrá plantear una reclamación extrajudicial y/o judicial frente a la entidad comercializadora en aras a que se le indemnice por las pérdidas sufridas como consecuencia de esa negligencia de la entidad financiera.

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